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Por: Ramón R. Berríos, MD
Oftalmólogo

Uno de los problemas más comunes en los ojos es el ojo rojo.  Comúnmente, lo primero que pensamos es en una conjuntivitis.  Sin embargo, hay muchas condiciones oculares que pueden presentar con los ojos rojos.  Desde algo tan leve como una simple irritación por el humo de cigarrillo, hasta algo tan serio como un ataque agudo de glaucoma que puede resultar en pérdida de visión.  De modo que es bien importante conocer los síntomas que pueden presentar éstas condiciones para obtener el tratamiento adecuado. 

Conjuntivitis: puede ser causada por una infección (virus o bacteria), alergia, o una sustancia química.

  • La conjuntivitis viral es la que vemos más comúnmente y es altamente contagiosa.  Usualmente tiene secreciones acuosas.
  • La conjuntivitis bacteriana presenta con secreciones más pegajosas y pueden amanecer los párpados pegados en las mañanas.
  • La conjuntivitis alérgica presenta usualmente con mucho picor y poca o ninguna secreción.
  • La conjuntivitis química ocurre cuando cae alguna sustancia química en el ojo.  Éstas necesitan atención rápida, pues pueden complicarse con daño a la córnea si la sustancia es corrosiva.
  • Los ojos rojos en los bebés deben ser evaluados urgentemente, pues pueden ser debido a infecciones bacterianas peligrosas.

Blefaritis: es una infección de los párpados que presenta con enrojecimiento y escamas alrededor de las pestañas.

Hemorragia subconjuntival: es un área bien roja más o menos delimitada en la parte blanca del ojo que puede ser debido a un golpe, tos severa, vómitos fuertes y, a veces, ocurre espontáneamente.

Pterigio/pingüécula: son condiciones bastantes comunes en nuestra isla pues están relacionadas con la exposición a los rayos ultravioleta del sol.  Presentan como una telilla con engrosamiento y enrojecimiento de la conjuntiva que puede llegar a afectar la córnea.

Ojo seco: puede presentar con el ojo rojo debido a la irritación que causa la deficiencia en las lágrimas.

Episcleritis/escleritis: es una inflamación de los tejidos que quedan debajo de la conjuntiva; puede ser dolorosa y estar relacionada a otras enfermedades importantes.

 Uveitis/iritis: es una inflamación de los tejidos dentro del ojo; además de enrojecimiento, puede presentar dolor, intolerancia a la luz y disminución en la visión. 

Glaucoma agudo: es debido a un aumento súbito en la presión del ojo.  Presenta con dolor intenso y disminución en la visión; puede haber náusea y vómitos.  Necesita tratamiento inmediato pues puede resultar en pérdida de visión.

Orzuelo/chalazión: son pequeños abscesos en los párpados.  A veces requieren removerlos quirúrgicamente.

Problemas en la córnea: pueden ser una abrasión (peladura), inflamación, infección o úlcera (especialmente en usuarios de lentes de contacto) que puede resultar en pérdida de visión.

Cuerpo extraño: una sensación súbita de arenilla o algo dentro del ojo puede indicar la presencia de una partícula o cuerpo extraño 

Dacriocistitis: inflamación o infección del área del lagrimal que presenta con lagriméo y secreciones, con hinchazón del área. 

Celulitis orbital: presenta con párpados bien hinchados y cerrados debido a una infección detrás o alrededor del ojo.  Puede necesitar hospitalización y tratamiento con antibióticos, especialmente en pacientes diabéticos y niños.

Trauma: cualquier golpe en el ojo puede resultar en ojos rojos y estar relacionado a daño a la córnea, sangre dentro del ojo, daño a la retina, heridas en el ojo y fracturas alrededor del ojo.  Necesita evaluación inmediata.

En todas estas condiciones es necesario tener una evaluación por un médico especialista en oftalmología para determinar el tratamiento adecuado.  En ocasiones sólo se requiere tratamiento con gotas lubricantes, pero hay otras en que hace falta tratamiento más especializado, que puede incluir hospitalización, rayos láser y hasta cirugía.  Recuerde que la visión es uno de nuestros sentidos más preciados y debemos conservarla.

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